El diseño de establecimientos de A y B: más que una solución funcional

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El diseño arquitectónico y de interiores es una disciplina compleja que adquiere su especificidad en cuanto se define el tipo de espacio que se va a diseñar, es decir, cada tipología espacial tiene sus características y requerimientos.

Cómo diseñar establecimientos de alimentos y bebidas

Diseñar establecimientos de alimentos y bebidas no es sólo un ejercicio de funcionalidad, sino que se deben tener diversos conocimientos, ergonométrica, composición, construcción e interiorismo son algunos de ellos, pero también hay que saber del lenguaje de las sensaciones que envuelven emocionalmente a los visitantes como estrategia mercadológica del establecimiento.

Un buen proyecto de diseño enfoca su atención en el cliente y no en los deseos del proyectista o en las tendencias estilísticas de moda.

Antes de involucrarse en el proceso de diseño, es prioritario comprender el concepto del establecimiento de alimentos y bebidas y el modelo de negocio como visión sistémica donde se habla de quienes son los clientes, cómo se va a llegar a ellos, qué cosas se van a hacer para entregarles la propuesta de valor, qué es lo que lo hace único, que estructura de costos tiene, entre otros.

Diseño arquitectónico y de interiores de establecimientos de alimentos y bebidas

Se entiende así el diseño arquitectónico y de interiores de los establecimientos de alimentos y bebidas, como una estrategia comercial para potencializar las ventas y donde el diseñador o proyectista debe incidir principalmente, definiendo lo que le diferenciará de la competencia, la relevancia para con el cliente y la intensidad del vínculo emocional que se creará.

Para lograrlo se requiere de la participación de los propietarios y/o de los gerentes en una serie de entrevistas previas, el análisis de información documentada con relación al tema y la observación e interpretación de lo que la competencia presenta.

El diseño de establecimientos de alimentos y bebidas, específicamente de restaurantes, contribuye a aportar ese “plus” por el que el cliente está dispuesto a desarrollar inclinación y fidelidad.

Nadie, ni empresarios, ni gerentes, ni cocineros, necesitan solo de un espacio “bonito”, necesitan espacios funcionales y eficientes que hagan volver a los visitantes convirtiéndose en clientes frecuentes, porque han vivido una experiencia emocional alineada a la filosofía empresarial que se ha generado a partir del compromiso por diseñar un espacio que contribuya a exaltar el valor de lo gastronómico.